Restauramos dientes dañados, fracturados o tratados con conducto con coronas de porcelana y zirconio fabricadas en nuestro propio laboratorio. Estética natural, resistencia duradera.
Una corona dental es una funda que recubre completamente el diente, protegiéndolo y devolviéndole su forma, tamaño y apariencia original. Es la solución ideal para dientes fracturados, muy desgastados o tratados con endodoncia.
En CALM fabricamos las coronas en nuestro laboratorio dental propio, lo que nos permite controlar cada detalle de la calidad, el color y el ajuste. Trabajamos con porcelana pura, zirconio de alta resistencia y metal-porcelana según las necesidades de cada paciente.
Un proceso preciso en pocos pasos para un resultado duradero.
Revisamos el estado del diente, tomamos radiografía y determinamos el tipo de corona más adecuado para tu caso clínico y estético.
Tallamos el diente reduciendo su tamaño para que la corona encaje perfectamente. Colocamos una corona temporaria para que quedes cómodo durante el proceso.
Tomamos impresiones precisas y nuestro laboratorio elabora la corona definitiva con el material y el color acordados, en aproximadamente una semana.
Probamos la corona en boca, ajustamos la oclusión y la cementamos definitivamente. El resultado es indistinguible de un diente natural.
Con buenos hábitos de higiene y controles regulares, una corona de calidad dura entre 10 y 15 años. Las de zirconio tienen mayor resistencia a largo plazo.
No. El procedimiento se realiza con anestesia local. Puede haber leve sensibilidad en los días siguientes mientras usás la corona temporaria, que desaparece sola.
La porcelana ofrece estética excelente y es ideal para dientes anteriores. El zirconio es más resistente, libre de metal y perfecto para molares. Te asesoramos según tu caso.
En la mayoría de los casos sí, especialmente en molares y premolares. La corona protege el diente debilitado por el conducto y prolonga significativamente su vida útil.